La falsificación de productos representa un desafío que va más allá de una imitación visual. Un producto puede intentar reproducir colores, diseños, empaques y otros elementos de presentación, pero existen características relacionadas con su fabricación, identificación y procedencia que forman parte de su autenticidad.
Por ello, reconocer la importancia de adquirir productos de procedencia confiable y prestar atención a posibles irregularidades contribuye a proteger a consumidores, marcas y cadenas de distribución.
¿Por qué es importante identificar un producto falsificado?
La falsificación busca reproducir la apariencia de un producto original, pero detrás de esa apariencia pueden existir diferencias importantes.
Identificar posibles irregularidades ayuda a:
Proteger al consumidor: Un producto de origen desconocido no ofrece la misma certeza sobre los procesos, materiales o controles utilizados durante su elaboración.
Mantener la confianza en las marcas: La falsificación puede generar confusión entre productos originales y copias que utilizan elementos visuales similares.
Favorecer una comercialización responsable: Conocer la procedencia de los productos permite mantener mayor certeza dentro de la cadena de distribución.
Detectar irregularidades: Diferencias en características físicas, materiales, información o presentación pueden ser señales que ameriten una revisión.
Proteger la autenticidad: La correcta identificación y los controles establecidos permiten diferenciar los productos elaborados bajo procesos definidos de aquellos cuya procedencia no puede comprobarse.
¿Qué aspectos pueden ayudar a detectar irregularidades?
La autenticidad no depende de una sola característica. Existen diferentes elementos que pueden analizarse en conjunto:
Dimensiones: Los procesos de producción trabajan con parámetros establecidos. Una diferencia en las medidas del producto o de su empaque puede ser una señal de irregularidad.
Materiales: El tipo de papel, cartulina y otros componentes puede presentar diferencias en textura, grosor o apariencia.
Impresión y acabados: Las tonalidades, intensidad de las tintas, calidad de impresión, barnices y terminados pueden mostrar variaciones.
Información de identificación: Datos del fabricante, números de serie, lote, caducidad y otros elementos permiten contar con información sobre el producto y su procedencia.
Empaque y presentación: Dimensiones, dobleces, materiales y características del empaque también forman parte de los elementos que pueden revisarse.
Procedencia: Conocer de dónde proviene un producto y contar con información que permita identificar su origen aporta mayor certeza sobre su autenticidad.
Una señal no determina por sí sola la autenticidad
Es importante considerar que una diferencia no necesariamente significa que un producto sea falsificado. Los empaques, diseños y presentaciones pueden evolucionar con el tiempo. Incluso pueden permanecer en circulación presentaciones anteriores mientras se introducen versiones nuevas.
Por esta razón, la autenticidad debe evaluarse considerando diferentes elementos en conjunto y recurriendo a los mecanismos de verificación correspondientes cuando exista alguna duda.
Prevenir también comienza con la información
Combatir la falsificación no depende únicamente de identificar diferencias entre productos. También requiere generar conciencia sobre la importancia de la autenticidad, la procedencia y los controles que existen detrás de un producto original.
En Transformadora El Sardinero, las marcas se encuentran acorde a los lineamientos regulatorios y nuestra operación mantiene procesos y controles orientados a la correcta identificación de nuestros productos. Los materiales internos proporcionados por la empresa señalan expresamente el registro de sus marcas ante la autoridad competente y el cumplimiento de las normas aplicables.
Informarse, identificar posibles irregularidades y reportarlas a través de los canales correspondientes son acciones que contribuyen a combatir la falsificación y proteger la autenticidad de los productos.
La autenticidad no se limita a lo que vemos por fuera: también está respaldada por su origen, sus procesos y la información que permite identificar un producto.

